BULLYING

Queremos tratar el tema del bullying dentro de la sectorial de educación y social.

Queremos ir a los colegios e institutos para hablar sobre el acoso escolar. 

El acoso en un niño LGTB+ es doble problema y queremos trabajar: realizando protocolos de colaboración y que las escuelas consigan el logo de

 

"ESCUELA LIBRE DE BULLYING"


Colaboramos con la plataforma

 

STOP BULLYING ME


Buenos días. Me llamo Iván Parra. Soy secretario de comunicación de Violeta y colaboro con la sectorial de educación, quienes me han ofrecido la oportunidad de hablarles sobre  acoso escolar.

 

Es un tema de actualidad, lo cual, es positivo. Quiere decir que somos conscientes de que tenemos un problema. Un problema serio y que, personalmente, considero  una enfermedad social. Y digo enfermedad social porque es responsabilidad de todos. Sin excepción.

 

Lo cierto es que hasta hace poco no se ha comenzado a dar al acoso escolar el peso que merecía. En Violeta nos sentimos con la obligación de concienciar sobre esta problemática. Se calcula que la mitad de los niños y niñas gais, lesbianas, transexuales y bisexuales se ha planteado alguna vez el suicidio y que un tercio de éstos lo ha intentado alguna vez.

 

No hace mucho, nos llegó a oídos de la entidad el caso de un niño de diez años al que someten a acoso. Un día, su madre observó espantada como su hijo intentaba autolesionarse con un tenedor. Cuando le preguntó porqué hacía eso, el niño respondió que se metían con él en la escuela. Ella le dijo que tomaría medidas pero que no dejara que nadie se metiera con él; que se defendiera. Al día siguiente, en la escuela, se defendió de sus compañeros. Les gritó que no importaba lo que le dijeran. Un profesor que estaba delante y que vio la escena se le acercó y le dijo: "ves como tú también haces cosas malas".

 

Éste, señores, es el problema. Decirle a un niño que se está defendiendo que hace cosas malas, es darle pie a los compañeros a que se metan mas con él. Y, déjenme decirles, que ello, atenta contra la vida de este menor.

 

Por mucho que en nuestro país se quiera pensar que el acoso es cosa de críos, lo cierto es que provoca graves secuelas en la salud y en el crecimiento emocional de los menores. Las consecuencias son de por vida. Muchos lo saben y de ahí, el motivo por el que, cansados de pelear contra un mundo que no les acepta, quieran marcharse.

 

Quisiera hacer mención especial a los niños y niñas transexuales que, valientes sus padres, comienzan a respetar la identidad de sus menores. El cambio que hacen éstos es maravillosos. Aceptarse tal y como uno es desde bien pequeño es fundamental en una sociedad que continuamente nos está diciendo como debemos ser y que roles debemos tomar.

Las víctimas de acoso escolar se sienten culpables. Creen que son responsables de la situación que viven por no saber controlarla. La ansiedad, los trastornos de sueño y las depresiones, son típicas. Es trabajo de todos ofrecerles apoyo, ayudarles a denunciar cuando sea necesario y hacerlas sentir que valen.  Cuanto antes reaccionemos más podremos hacer por esa persona.

 

Déjenme terminar diciendo que el verdadero motivo de que exista una tasa de acoso escolar tan grande es la crisis de empatía que vive nuestra sociedad. El individualismo, el autoreferencialismo, el "yo" constante, hace que no cuidemos a los demás como quisiéramos que nos cuidasen a nosotros mismos. Y eso, los niños, lo perciben y lo aprenden.

Cuando un menor o adolescente se suicida, como bien dijo una madre víctima de esta lacra, se comete un crimen social. Y eso, en Violeta, no lo queremos.